Otro capítulo más de la crisis en la que están sumidas las empresas del sector del cemento. Dificultades que ya propiciaron el desmantelamiento de la cementera de Corporación Turia, el cierre de hornos en Buñol, los intentos de ampliación del grupo Lafarge y la expansión a Egipto de Cementos La Unión
La planta cementera de Sant Vicent del Raspeig, propiedad de la cementera mexicana Cemex, finalizo su actividad despues de 83 años de actividad.
El año 2009 está siendo especialmente duro el sector. Según las estimaciones de Oficemen, la asociación que agrupa a las principales empresas españolas del sector, la producción entre los meses de junio de 2008 y de 2009 disminuye en todas las zonas, salvo en el Cantábrico (Asturias, Cantabria y Galicia) que aumenta un 12%, siendo la Comunitat Valenciana y Murcia las demarcaciones en las que más desciende, con una variación negativa del 59% en la producción mensual de cemento gris, -54,2% en la producción acumulada y -45,7% en la producción anual móvil.
Por otra parte, la drástica caída del consumo ha obligado a Cementos de México (Cemex), el grupo líder mundial en el sector, a realizar una desinversión de sus operaciones en Canarias y a ralentizar o posponer algunas de las inversiones previstas en las distintas fábricas de la compañía. La crisis ha incidido con una mayor intensidad y dureza en las líneas de producción de su fábrica de Alicante, en Sant Vicent del Raspeig, que ayer concluyó su historia, y en Buñol, que desde abril ha dejado de producir 680.000 toneladas de cemento gris pasando a dedicarse exclusivamente a la fabricación del cemento blanco.
El cese de la actividad se acordó en octubre de 2008 entre el ayuntamiento y la empresa, que pactaron la reestructuración laboral de la plantilla mediante prejubilaciones y traslados a otras fábricas de la compañía, tales como la planta de Alicante o la de morteros especiales de Sant Vicent.
La fábrica de cementos de Sant Vicent del Raspeig comenzo su funcionamiento el 27 de abril de 1927 con un permiso de explotación para la cantera de la Serreta. Al principio, la planta contó con una producción de 150 toneladas diarias.
Las ocho fábricas y los cerca de tres mil empleados que Cemex maneja en España tienen su origen en 1992 cuando la compañía mexicana adquirió la empresa Valenciana de Cementos, creada en 1917 por los hermanos Serratosa Caturla. Fue el fin del control valenciano de un auténtico emblema empresarial. A esta baja se sumó un año más tarde la de la Corporación Turia, propietaria de la cementera de Burjassot, que abasteció en los años 60 a media Valencia y a la exportación. Otras firmas del sector han optado por la internacionalización para sobrevivir a la adversa situación de la construcción.
Es el caso del grupo valenciano Cementos La Unión que el anterior mes de abril abrió en Suez (Egipto) una nueva fabrica. Arabian Cement Company aumenta la facturación del grupo en un 35% con una producción de 2,2 millones de toneladas de clínker anuales. Este éxito alienta a la compañía a poner en marcha la ampliación del complejo industrial en un plazo de dos años, para producir otros 2,5 millones de toneladas de cemento.